Las potencias que firmaron en 2015 el acuerdo que limita el programa atómico iraní coincidieron ayer en una reunión del organismo nuclear de la ONU en pedirle que deje de incumplirlo, pero sin respaldar a EEUU en su estrategia de "máxima presión".
La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) celebró en Viena una reunión extraordinaria, a petición de EEUU, tras confirmar que Irán almacena más uranio enriquecido y a una pureza superior de lo que le permite el acuerdo.
De hecho, fuentes diplomáticas confirmaron que Irán está enriqueciendo uranio a una pureza del 4,5%, por encima del 3,67% establecido en el acuerdo.
Ese nivel está aún lejos del 20% al que llegó Irán antes del acuerdo, y del 90% necesario para fabricar una bomba, pero sí supone un salto en el complicado proceso técnico de enriquecer uranio para fines militares.
