Guatemala se blindó ayer con fuertes medidas de seguridad para celebrar unas elecciones marcadas por la incertidumbre, dado que el 48 % de los votantes aún no ha decidido por cuál candidato va a votar de los casi veinte que optan por la Presidencia de un país sumido en la pobreza y la desigualdad.
Después de casi tres meses de intensa campaña, este 16 de junio, más de ocho millones de personas están llamadas a las urnas, en 2.932 centros de votación. Allí deberán elegir al presidente y vicepresidente, 160 diputados al Congreso, 20 al Parlamento Centroamericano y 340 miembros de corporaciones municipales.
El portavoz de la Policía Nacional Civil, Pablo Castillo, dijo a EFE que 42.197 agentes brindarán seguridad en el centro de cómputo del Tribunal Supremo Electoral, vigilarán las bodegas y materiales electorales, resguardarán plantas de energía y acompañarán a observadores nacionales y extranjeros. En estas labores también participará el Ejército, resguardando "puntos críticos, áreas de valor estratégico y centros carcelarios del país".
Para vigilar el proceso, además de los observadores locales, está presente una misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), dirigida por el expresidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís e integrada por 84 miembros de 23 nacionalidades que ya están desplegados en los 22 departamentos y en dos de los centros de votación en el exterior: Silver Spring y Nueva York (ambos en Estados Unidos).
Las elecciones de este domingo son las primeras en las que los migrantes guatemaltecos radicados en Estados Unidos que se han empadronado para los comicios -unos 63.000- podrán votar para elegir aL presidente y vicepresidente para los próximos cuatro años (2020-2024).
