WASHINGTON. El secretario de Estado, Mike Pompeo, urgió ayer al Gobierno chino a liberar a los activistas presos por defender los derechos humanos en el trigésimo aniversario de la matanza de la plaza de Tiananmén, una masacre que Pekín sigue sin reconocer. El Gobierno de China se enfrenta hoy a uno de los aniversarios más dolorosos de su historia rehuyendo responsabilidades, negando la evidencia y criminalizando a las víctimas de la represión que puso fin a las manifestaciones estudiantiles.
