Estados Unidos endureció ayer el embargo a Cuba al implementar, por primera vez y en desafío a la Unión Europea (UE), una medida que endurece el embargo y que permite reclamar ante cortes estadounidenses propiedades en la isla que fueron expropiadas tras la Revolución cubana.
Después de tres meses de amenazas, el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, levantó la suspensión de los Títulos III y IV de la ley Helms-Burton, una decisión que podría generar demandas contra empresas de todo el mundo, entre ellas el grupo Meliá en España y la minera canadiense Sherritt.
La aplicación del Título III permite a los estadounidenses, incluidos los cubanos nacionalizados, demandar ante cortes de EE.UU. a las compañías que supuestamente se benefician de propiedades en Cuba que eran suyas o de su familia antes de la Revolución liderada por Fidel Castro en 1959.
Entretanto, el Título IV restringirá la entrada a EE.UU. de quienes hayan confiscado propiedades de estadounidenses en Cuba o comerciado con dichos bienes.
Esas medidas entraron en vigor ayer porque justo caducaba la congelación de los Títulos III y IV dictada por el secretario de Estado, Mike Pompeo.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció las "ofensas contra el pueblo cubano" por parte de Estados Unidos.
"Mentiras y calumnias que constituyen ofensas contra el pueblo cubano, ofenden también y amenazan la soberanía de los pueblos. A esa perversa práctica acude el imperio para justificar su descalabro en Venezuela. No más mentiras y amenazas. Nuestros pueblos no se rinden", escribió a primera hora el mandatario en su cuenta oficial de Twitter.
Díaz-Canel agregó en otro tuit que "no hay fuerza, amenaza o bloqueo" que pueda apartar a Cuba de sus "principios solidarios" hacia sus aliados, en referencia a las continuas presiones de Washington sobre la isla, a la que acusa de proveer de apoyo militar al Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro.
