Hace pocos días, la red mundial cumplió 30 años. Para muchos de nosotros puede ser difícil imaginar un momento en el que no podría simplemente iniciar sesión en Internet y buscar en Internet. Es la forma en que muchos de nosotros nos mantenemos en contacto, hacemos amigos, hablamos, buscamos y compartimos información.
Pero hace 30 años, nada de esto era posible.
En 1989, Tim Berners-Lee y otros científicos del CERN, el laboratorio de física más grande del mundo, se sintieron frustrados porque no pudieron compartir los experimentos y los datos almacenados en sus diferentes computadoras. Tim Berners-Lee propuso un sistema mediante el cual la información en una parte del mundo se conectara a todas las demás partes, fuera fácil de buscar, disponible para todos y no controlada por nadie.
Esa visión de conectividad universal se convirtió en la red mundial.
“Hoy, 30 años después de mi propuesta original para un sistema de gestión de la información, la mitad del mundo está en línea. Es un momento para celebrar lo lejos que hemos llegado, pero también es una oportunidad para reflexionar sobre lo lejos que tenemos que llegar”, estas son las palabras de Tim Berners-Lee, el fundador de la World Wide Web.
Actualmente y después de 30 años de vida, la web se ha convertido en una plaza pública, una biblioteca, un consultorio médico, una tienda, una escuela, un estudio de diseño, una oficina, un cine, un banco... y mucho más. Por supuesto, con cada nueva característica, cada nuevo sitio web, la división entre los que están en línea y los que no lo están, aumenta la necesidad de hacer que la web esté disponible para todos.
Y si bien la web ha creado oportunidades, dado voz a los grupos marginados, y ha facilitado nuestra vida cotidiana, también ha creado oportunidades para los estafadores, ha dado voz a quienes propagan el odio y ha facilitado todo tipo de delitos.
En el contexto de las noticias sobre el uso indebido de la web, es comprensible que muchas personas se sientan asustadas e inseguras de que la red sea realmente una fuerza para el bien. Pero dado lo mucho que ha cambiado la web en los últimos 30 años, sería derrotista y poco imaginativo suponer que la web, tal como la conocemos, no se puede cambiar para mejorar en los próximos 30.
“Si renunciamos a construir una mejor web ahora, entonces la web no nos habrá fallado. Nosotros le habremos fallado la web”, agrega Berners-Lee.
Berners-Lee continua: -“Para abordar cualquier problema, debemos sentarnos cómodamente, reflexionar, delinear el problema y entenderlo claramente. En general, veo tres fuentes de disfunción que afectan a la web de hoy:
- Intento deliberado y malicioso, como piratería y ataques patrocinados por el estado, comportamiento criminal y acoso en línea.
- Diseño del sistema que crea incentivos perversos donde se sacrifica el valor del usuario, como los modelos de ingresos basados en anuncios que recompensan comercialmente y la propagación viral de la información errónea.
- Consecuencias negativas no intencionadas del diseño benévolo, como el tono indignado y polarizado y la calidad del discurso en línea.”
Si bien la primera categoría es imposible de erradicar por completo, continua diciendo Berners-Lee, “podemos crear leyes y códigos para minimizar este comportamiento, como siempre lo hemos hecho sin conexión. La segunda categoría nos obliga a rediseñar los sistemas de manera que cambien los incentivos. Y la categoría final requiere investigación para comprender los sistemas existentes y modelar posibles nuevos o modificar los que ya tenemos”
