PARÍS. Apenas 48 horas después del incendio que dejó al borde de la destrucción a la parisiense catedral de Notre Dame, algunos de sus muros siguen inestables, mientras el país entero, bajo impulso del presidente francés, Emmanuel Macron, piensa ya en la reconstrucción.
El bullicio en los alrededores, contrasta con la minuciosidad con la que un grupo de especialistas se obstinan en apuntalar los puntos más sensibles.
