Cerca de 3.000 refugiados y migrantes están atrapados en centros de detención libios situados en áreas afectadas por los combates que se han desatado en el país o cerca de ellos, alertó ayer Naciones Unidas.
En algunos casos, los guardias han abandonado esas instalaciones, dejando a los reclusos a su propia suerte, sin comida o agua, según indicó el portavoz de la organización Stéphane Dujarric.
El viernes 12, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ya había pedido la inmediata puesta en libertad de los refugiados y migrantes que se encuentran en centros de detención, ya que muchas de estas instalaciones están en zonas donde hay combates actualmente.
Entonces, Acnur hablaba de unas 1.500 personas afectadas por esa situación, una cifra que ahora Naciones Unidas eleva a aproximadamente el doble.
