El grave incendio que consumió la catedral parisina de Notre Dame, transmitido por las televisiones en tiempo real, ha conmocionado al mundo, que no cesa de lamentar con estupor el suceso acaecido a un templo símbolo de París, de Francia, su historia y del mundo católico.
El presidente galo, Emmanuel Macron, desde los alrededores de Notre Dame consideró que "lo peor se ha evitado" en el incendio, aunque recordó que "la batalla todavía no se ha ganado totalmente" y proclamó que quería reconstruir la catedral "todos juntos".
El Vaticano ha recibido con "incredulidad y tristeza" la noticia del "terrible" incendio. El portavoz interino de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, mostró la "cercanía" del Vaticano a los católicos franceses y a los parisinos y aseguró oraciones por los bomberos y todos aquellos que se esfuercen en "hacer lo posible para afrontar esta dramática situación", concluye el comunicado. La primera ministra británica, Theresa May, mostró su apoyo a Francia: "Mis pensamientos esta noche están con las personas de Francia y con los servicios de emergencias que luchan contra el terrible incendio en la catedral de Notre Dame".
