JERUSALÉN. A falta de los resultados definitivos, la reelección del primer ministro Benjamin Netanyahu hacia un quinto mandato se da por sentada en Israel, no sólo porque no se espera que varíe su victoria por la mínima, sino porque se presenta como el candidato más capaz para formar un Ejecutivo con el nuevo parlamento.
Con más del 98% de los votos escrutados la formación derechista del Likud ganó.
