La detención de un hombre por ayudar a morir a su mujer, enferma desahuciada, avivó ayer el debate en España sobre la eutanasia, cuya legalización gana apoyos y se tratará en la inminente campaña electoral.
A última hora del día, Ángel Hernández, de 70 años, ha quedado en libertad sin medidas cautelares tras comparecer ante el juez, informaron a EFE fuentes jurídicas, por un delito de cooperación al suicidio, después de reconocer que había ayudado a su mujer a morir.
La detención tuvo lugar en el domicilio en el que el matrimonio residía, en Madrid, tras el suicidio asistido de María José Carrasco, de 61 años y enferma desde hace tres décadas de esclerosis múltiple y dependiente de su marido.
El matrimonio lo grabó en un vídeo, en el que María José constata su firme decisión de morir. La fallecida, según dijeron a EFE otras fuentes de la investigación, había reclamado en los últimos años que el Congreso español aprobara una ley de eutanasia.
El Código Penal regula en su artículo 143 la inducción al suicidio o la cooperación con el suicidio de otras personas, con un rango de penas que va de los dos a los diez años de prisión, aunque se prevé una rebaja si hay petición expresa de la víctima y ésta padeciera enfermedad grave. En España hay una creciente demanda social para que se legalice la eutanasia y una encuesta del organismo estatal CIS apuntó que el 70 % de los españoles están de acuerdo en regularla.
Pero el proyecto de ley presentado por el Partido Socialista el pasado año está bloqueado, debido a que tanto el conservador Partido Popular (PP), como Ciudadanos (C's, liberal) solicitan continuamente la ampliación del plazo de enmiendas.
La propuesta socialista contempla el "final anticipado de la vida con el objetivo de evitar alargar el sufrimiento" de personas con enfermedad grave e incurable o discapacidad crónica que implique un gran padecimiento.
