El largo y extenso apagón que afectó a Venezuela en las últimas 24 horas y que se mantenía hasta la noche de ayer, representa la peor falla de luz en su historia, un evento que se produce cuando el país atraviesa una crisis inédita que se refleja en todos los ámbitos.
Poco después de las 16:30 hora local (misma hora en Bolivia) del jueves 7 se fue la luz en al menos 14 de los 23 estados del país y el Distrito Capital y dejó a los afectados con dificultades para acceder a las redes telefónicas y a internet.
El suceso se produjo tras un fallo en la central hidroeléctrica de Guri, ubicada en el estado de Bolívar (sur) y que abastece de energía a cerca del 70 % del país.
El Gobierno de Nicolás Maduro, que anunció ayer la suspensión de las actividades escolares y laborales, también había asegurado ayer que esta falla sería solventada en unas tres horas, un lapso que ya ha sido más que superado.
Por ello, tras pasar una noche realmente a oscuras, los residentes de las zonas afectadas amanecieron en silencio, con poca afluencia de transeúntes y con todos los comercios cerrados. Las pocas bombas de gasolina que estaban en funcionamiento se vieron colapsadas por compradores que llevaron a los funcionarios policiales a custodiarlas. Pero la peor parte la llevaron los hospitales públicos del país pues al menos la mitad de ellos no contaban con plantas eléctricas para atender siquiera los casos de emergencia o las unidades de cuidados intensivos.
EFE visitó, al menos, siete centros de salud de Caracas en los que cuatro de ellos tenían sus puertas de la emergencia cerradas, pese a que tenían a pacientes esperando en la calle solicitando ingreso.
Mientras tanto, el jefe del Parlamento, Juan Guaidó, que en enero pasado se proclamó presidente encargado de Venezuela, se dedicó a recorrer Caracas para confirmar la situación tras horas sin servicio eléctrico.
Guaidó expresó su preocupación por las personas que están en los hospitales y aprovechó para reiterar su llamamiento a las movilizaciones que están convocadas mañana, sábado, en Venezuela para seguir exigiendo que "cese la usurpación".
