El Gobierno de Colombia reabrió ayer los cruces fronterizos del departamento de Norte de Santander con Venezuela luego de 72 horas de cierre por los disturbios del pasado sábado, aunque los obstáculos puestos por las autoridades del país vecino tienen bloqueados los pasos.
El director de Migración Colombia, Christian Kruger Sarmiento, aseguró que el Gobierno tomó la decisión de reabrir los pasos, pero restringió la movilidad "con el ánimo de proteger la integridad" de las personas porque "se mantienen obstáculos" y personas armadas del lado venezolano.
En el puente Simón Bolívar, el principal cruce entre ambos países y que conecta a la ciudad colombiana de Cúcuta con la venezolana de San Antonio del Táchira, fueron puestos dos contenedores, uno azul y otro naranja.
Pese a esto, en la parte colombiana se han ubicado funcionarios de Migración Colombia, de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), de Defensa Civil y policías, un despliegue habitual cuando el puente está abierto para controlar el paso fronterizo. Del lado venezolano, miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, Policía militarizada) y de la Misión Robert Serra, un programa del Gobierno de Nicolás Maduro para los jóvenes, limpiaron ayer el puente antes de que fueran instalados los contenedores.
Ante esta situación, la Defensa Civil Colombiana intentó contactar este miércoles a su par venezolana para evaluar la situación humanitaria provocada por el cierre del paso aunque no encontró respuesta. El director de la Defensa Civil, Miguel Pérez, afirmó a periodistas que cruzó el Simón Bolívar para informarle a su par de la situación humanitaria y "ver las condiciones de apertura de la frontera", aunque manifestó que sólo había autoridades políticas y militares.
Sus preocupaciones, explicó, son "los enfermos que tienen un control especial y que requieren atenciones en el sector colombiano" y los niños que están perdiendo clase porque viven en Venezuela y estudian en Cúcuta.
