Los haitianos continuaron ayer las calles, por sexto día consecutivo, para exigir la renuncia del presidente Jovenel Moise, con protestas cada vez más violentas, que mantienen prácticamente paralizado el país.
Los bancos y las escuelas están cerrados, al igual que la mayoría de los negocios, algunos de los cuales han sido saqueados por enfurecidos manifestantes, que respaldan las protestas, que se iniciaron el 7 de febrero, el mismo día que se cumplió el segundo año del mandato de Moise.
