PARÍS. Un día después de que Francia llamara a consultas a su embajador en Roma por el apoyo de miembros del Gobierno italiano a los "chalecos amarillos", ambos países buscaron ayer rebajar la tensión desatada e hicieron llamamientos al diálogo, que mantienen que no se ha roto.
El desencuentro tuvo como desencadenante la reunión el martes 5 en Montargis, entre el vicepresidente del Gobierno italiano y líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, y un grupo de "chalecos amarillos".
