Hasta el cierre de edición, se informó que, al menos, siete personas murieron y 150 se hallaban desaparecidas tras la ruptura de un dique minero en Brumadinho, en el estado de Minas Gerais, donde hace tres años atrás se produjo el peor desastre ambiental de Brasil.
"Según datos confirmados por el Cuerpo de Bomberos, ya se contabilizaron siete cuerpos de víctimas mortales", mencionó el gobierno de Minas Gerais.
Agregó que había aún "cerca de 150 personas desaparecidas".
El balance final podría ser mucho más elevado, dado que en el momento de la ruptura había en el lugar unos 300 funcionarios. "No sabemos cuántos fueron accidentados, porque [el lugar] quedó sepultado", explicó el presidente de Vale, propietario de la mina, Fábio Schvartsman.
Según fuentes oficiales, en un sobrevuelo en helicóptero se podía observar varias casas, tractores y un puente soterrado bajo el lodo, así como varias viviendas completamente destruidas.
Los bomberos intentaban retirar la tierra de los tractores para verificar si había personas en su interior. Por motivos de seguridad, varios accesos a la ciudad, de 39.000 habitantes, fueron cerrados.
Se ignora la causa del accidente. Según el presidente de Vale, la represa no era usada desde hacía tres años y había sido verificada regularmente.
El siniestro rememoró la ruptura en noviembre de 2015 de la represa de Mariana, a 125 km de distancia, que dejó 19 muertos y generó una corriente de residuos que contaminó tierras y ríos en dos estados brasileños a lo largo del río Doce.
Esa represa pertenecía a Samarco, una empresa controlada por Vale y la anglo-australiana BHP Billiton.
"Es increíble: tres años y dos meses después de Mariana, otro accidente en la misma región y con las mismas características. Podemos decir que no hubo ningún avance respecto a las medidas de gobierno ni a prácticas empresariales. Y, en lugar de eso, volvemos a discutir las licencias automáticas de obras", dijo a la AFP el director de campaña de Greenpeace Brasil, Nilo D'Avila.
