WASHINGTON. La sorpresiva salida de Jim Yong Kim del Banco Mundial (BM) supone un importante desafío para el presidente estadounidense Donald Trump, muy crítico con el multilateralismo y quien deberá nombrar a un candidato que sea respaldado por el resto de la comunidad internacional.
Instaurado en 1944 la tradición establece que es Estados Unidos quien nombre al presidente del BM.
