LONDRES. La polémica en el Parlamento de Reino Unido por un supuesto insulto del líder laborista, Jeremy Corbyn, a la primera ministra británica, Theresa May, dejó ayer en un segundo plano la crisis del "brexit", causada por la ausencia de un acuerdo a cien días de abandonar la Unión Europea (UE).
May y Corbyn se enzarzaron, como es habitual, en un intenso debate sobre el "brexit", que degeneró en una controversia por el supuesto ataque del líder socialdemócrata.
