El Gobierno yemení y los rebeldes chiíes hutíes acordaron ayer en Suecia, en la clausura de las primeras consultas de paz desde 2016, una tregua en la estratégica ciudad portuaria de Al Hudeida, en el mar Rojo, y continuar los contactos el próximo mes.
Las partes retirarán todas las tropas de la ciudad, que pasará a control de las fuerzas locales, y en cuyo puerto la ONU desempeñará un rol de "observación", reveló el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en Rimbo (norte de Estocolmo), donde se celebraron las conversaciones.
"Lo que habéis alcanzado es un paso importante para el pueblo de Yemen", afirmó Guterres, quien resaltó que Al Hudeida era cuestión de "ahora o nunca" y que el compromiso mejorará las condiciones de millones de yemeníes y permitirá abrir corredores humanitarios. El enviado de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, dijo que es la primera tregua desde el inicio del conflicto en 2014 y se establece sobre "un punto central", y resaltó que el acuerdo incluye plazos concretos, pero no quiso dar más detalles porque el texto será presentado mañana al Consejo de Seguridad de la ONU.
