La Fiscalía acusó al expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva de recibir un millón de reales (unos 263.157 dólares) por servir de intermediario entre el Gobierno de Guinea Ecuatorial para ampliar los negocios de una empresa privada en ese país, informaron ayer fuentes oficiales.
La denuncia de la Fiscalía se hizo con base en el trabajo de la operación Lava Jato de San Pablo y se suma a otros seis procesos que la justicia adelanta contra el exmandatario, en uno de los cuales ya ya sido declarado culpable. Desde el abril de 2018 Lula está preso en una cárcel de Curitiba condenado a 12 años de prisión, acusado de recibir a manera de soborno un apartamento de la constructora OAS a cambio de beneficios para la adjudicación de contratos con la petrolera Petrobras.
Según una nota de la Fiscalía, los hechos ocurrieron entre septiembre de 2011 y junio de 2012, cuando Lula "aprovechando su prestigio internacional influyó en decisiones del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, que resultaron en la ampliación de los negocios del grupo brasileño ARG en ese país africano".
De acuerdo con la acusación, el exmandatario recibió a cambio un millón de reales (unos 263.157 dólares) "disimulados en forma de una donación de la empresa al Instituto Lula", que él mismo fundó una vez que dejó el poder, en 2011.
Además de Lula -denunciado por lavado de dinero- la Fiscalía acusó al director del grupo brasileño ARG, Rodolfo Giannetti Geo, por los delitos de tráfico de influencia en transacciones comerciales internacionales y lavado de dinero.
