ROMA. El enviado especial de la ONU para Libia, Ghassan Salamè, consideró ayer que la cumbre de Palermo contribuirá a la estabilización del país, a pesar del abandono de Turquía y al desaire del hombre fuerte del este libio, el mariscal Hafter.
Salamè siguió de cerca el debate de esta conferencia de dos días y, a su término, dijo que percibió "un sonido de unidad más fuerte de la comunidad internacional" en apoyo a su plan para estabilizar Libia.
