El ultraderechista Jair Bolsonaro se mostró ayer amigo de la población homosexual y el socialista Fernando Haddad reforzó su actividad en San Pablo, la ciudad más rica y poblada de Brasil, como parte de las nuevas estrategias de sus campañas, a dos semanas del balotaje presidencial.
Contrario a lo que se imaginaba, el cambio más evidente de las estrategias de campaña se dio ayer en la de Bolsonaro, un capitán de la reserva del Ejército, nostálgico de la dictadura (1964-1985), que incluyó un carácter más humano a sus mensajes y se mostró amigo de la población homosexual.
Por su parte, la estrategia de Haddad, candidato del socialista Partido de los Trabajadores (PT), se enfocó en fortalecer su actividad en las calles de diferentes regiones de San Pablo, donde le conocen más por haber sido su alcalde, pero también porque es la ciudad más rica, industrializada y poblada del país. No obstante, ambos candidatos endurecieron los mensajes de la propaganda electoral gratuita que se transmite por radio y televisión.
Bolsonaro, quien lidera con el 58 % los favoritismos para la segunda vuelta, según encuesta de Datafolha, escudado en los cuidados que debe tener después de haberse recuperado de una puñalada de la que fue víctima en un mitin, continúa dirigiendo la campaña presidencial desde su casa, a través de las redes sociales y evita participar en debates y actividades públicas.
