Al menos, 25 personas, entre ellos cuatro niños, murieron ayer en Bududa, este de Uganda, después de que el desbordamiento de un río provocó un derrumbe de tierra, informó ayer el Departamento de Socorro, Preparación y Gestión de Desastres de este país africano.
"Rodaron grandes rocas a lo largo de Bududa, subdistrito de Bukalasi, matando a varias personas. Se han recuperado 25 cuerpos, entre ellos cuatro niños, y muchas más personas continúan desaparecidas", confirmó el responsable de esta unidad, Martin Owor.
Según Owor, un número indeterminado de personas están heridas y otras muchas han tenido que ser desplazadas de sus hogares. El incidente se produjo después de que las fuertes lluvias de las últimas semanas ocasionaron el desbordamiento del río Suume, cuya corriente provocó un corrimiento de tierra en una montaña próxima.
"La situación es tensa, la gente está asustada y huyendo de sus casas por seguridad", dijo ayer en Twitter la portavoz de la Cruz Roja ugandesa, Irene Nakasiita, de camino al lugar de los hechos, de difícil acceso tras las lluvias torrenciales.
De acuerdo con Nakasiita, algunos productos básicos como alimentos, mantas y tiendas de campaña no llegarán hasta mañana para poder asistir a los supervivientes.
PÉRDIDAS
Las pérdidas económicas directamente provocadas por desastres climáticos aumentaron el 151 % en los últimos 20 años y se elevaron a 2.24 billones de dólares, según un informe de la ONU presentado esta semana que pone en evidencia el aumento en la frecuencia y severidad de este tipo de catástrofes.
Esto explica que las perdidas materiales causadas por ese tipo de desastres representen el 77 % del total atribuido a todos los desastres naturales registrados entre 1998 y 2017.
"Para valorar las pérdidas económicas por un desastre hay que analizar su impacto en diferentes sectores, como la agricultura, el energético, el transporte; así como en la educación y la sanidad", expuso el especialista de la Agencia de Naciones Unidas para la Reducción de Desastres, Ricardo Mena.
