MOSCÚ. La concesión ayer de la independencia a la Iglesia ucraniana, que estaba subordinada desde hace más 300 años al Patriarcado de Moscú, abre un nuevo campo de batalla entre Rusia y Ucrania.
El Sagrado Sínodo de la Iglesia de Constantinopla tomó la decisión de "garantizar la Autocefalia a la Iglesia de Ucrania", con lo que satisfizo la petición que le hizo en su momento el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko. El Sínodo anuló durante su reunión en Estambul el "tomos".
