El Papa Francisco invitó a su Iglesia a abordar "sin prejuicios" las cuestiones relacionadas con la juventud para inspirar a "todos los jóvenes, sin excluir a ninguno", al inaugurar ayer el Sínodo de Obispos que se celebrará hasta el día 28.
El pontífice se dirigió a los 267 obispos de todo el mundo que participan en esta XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo y les animó a "hablar con valentía" sobre las problemáticas de los jóvenes y de las nuevas vocaciones.
Y también a "crear un imaginario positivo que ilumine las mentes" e "inspire a los jóvenes, a todos ellos, sin excluir a ninguno, la visión de un futuro lleno de la alegría del Evangelio". Francisco invocó la necesidad de un examen franco y abierto sobre esta cuestión, crucial para el futuro de la Iglesia, e indicó que, mientras la crítica "honesta y transparente ayuda", "los cotilleos, rumores y prejuicios" provocan el efecto contrario. El Sínodo debe ser, a su parecer, "un ejercicio de diálogo" entre los participantes, los obispos y prelados, 23 expertos y un total de 34 jóvenes procedentes de distintos lugares del planeta, que podrán tomar la palabra pero no votar los textos aprobados.
