A la espera del inicio de la ofensiva terrestre contra la provincia de Idleb, Siria y Rusia continuaron ayer atacando zonas controladas por las facciones rebeldes y extremistas en la región, mientras los civiles buscan huir de la inminente batalla.
Los helicópteros de la Fuerza Aérea Siria lanzaron ayer decenas de barriles explosivos contra varios pueblos en el sur de Idleb y en la zona controlada por los rebeldes en la vecina región de Hama, según informaron activistas y grupos opositores.
Los ataques causaron la muerte de, al menos, dos niños y heridas a otros seis civiles en la localidad de Al Habit, en el sur de Idleb, según informó la Defensa Civil Siria, grupo también conocido como los Cascos Blancos. El grupo de rescate, que opera en zonas fuera del control del Gobierno de Damasco, aseguró que los helicópteros del régimen lanzaron 20 barriles explosivos contra Al Habit por la tarde. Un portavoz del grupo opositor Brigada del Norte Democrático, Jaled Zeno, dijo a Efe por teléfono que "desde ayer el bombardeo con aviones y helicópteros rusos ha aumentado y ha alcanzado unos hospitales de campo y algunas zonas habitadas en las afueras en el norte de Alepo y en las afueras en el sur de Idleb".
Entre otros objetivos, los aviones atacaron el hospital de campo de la localidad de Latamna, ubicada en el norte de Hama, "lo que causó que quedara fuera de servicio", según Zeno, cuya formación pertenece a las Fuerzas de Siria Democrática (FSD).
El líder de la opositora Coalición Nacional Siria (CNFROS), Abderrahman Mustafa, afirmó a través de Twitter de que los ataques contra instalaciones médicas por parte del régimen y de Rusia se trata de un "crimen de guerra" y "se enmarca en un proceso sistemático para forzar a los sirios a rendirse".
El aumento de los ataques "resultó en el desplazamiento de gran cantidad de civiles de estas zonas hasta los pueblos y los territorios fronterizos con Turquía", según afirmó Zeno a Efe.
