Los trabajadores públicos del sector eléctrico venezolano se sumaron ayer a las convocatorias de paro, con una suspensión de indefinida de actividades desde el 23 de julio, como medida de protesta ante los pobres ingresos que perciben y que no les permiten hacer frente a la severa crisis económica.
Ángel Navas, presidente de la Federación de Trabajadores Eléctricos (Fetraelec), dijo a periodistas desde una concentración en Caracas que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro está "matando de hambre" a las familias de los empleados públicos, que no pueden costear la canasta básica alimentaria.
Navas anunció un "paro indefinido a partir del lunes 23 de todos los trabajadores eléctricos a nivel nacional" para presionar al Gobierno.
