Las ONGs criticaron ayer el caos que impera en el Mediterráneo, después de que Italia y Malta se nieguen a acoger a personas socorridas en el mar, mientras que la nave de la organización alemana Lifeline sigue a la espera de indicaciones para desembarcar en algún país a los 230 rescatados que lleva a bordo.
Lifeline socorrió la noche del miércoles 27 a más de 200 personas en aguas próximas a Libia y al día siguiente participó en otro rescate de más de 110 migrantes, que fueron trasladados al buque mercante Alexander Maersk, de bandera danesa.
En estos momentos, ambas embarcaciones están bloqueadas en el Mediterráneo: la de Lifeline tiene a bordo a unos 230 rescatados y está próxima a Malta, mientras que el mercante lleva otros 113 y se encuentra cerca de Pozzallo, en la isla italiana de Sicilia.
"Ambos carecen de un puerto seguro asignado por el momento y permanecen a la espera en aguas internacionales", confirmó la ONG en un comunicado. El portavoz de Lifeline, Axel Steier, explicó hoy a Efe que la situación a bordo es de calma, "no hay ningún herido grave" y entre los migrantes hay al menos cuatro niños que van acompañados de sus familias.
