La Confederación General del Trabajo (CGT), principal central sindical de Argentina, convocó ayer a un paro general para el 25 de junio para pedir al Gobierno de Mauricio Macri una "rectificación" en su política económica, marcada por la solicitud de un millonario crédito al FMI.
"La conclusión es que los datos económicos, de empleo, que tienen que ver con todo lo que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad, se van afectando y cada vez son más angustiantes", señaló Héctor Daer, uno de los tres líderes de la CGT, en una conferencia de prensa en Buenos Aires.
Según reconoció, la central sindical declinó finalmente acudir ayer a una reunión programada con miembros del Ejecutivo de Macri, que buscaba un acuerdo para evitar el paro general, ya que "en conversaciones informales" desde la CGT comprobaron "la imposibilidad" de que el Gobierno diera repuestas a los reclamos sindicales.
El paro, que será total en todos los sectores y no conllevará movilización en las calles, llega después de que la pasada semana el Gobierno anunció los detalles del acuerdo negociado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) -consistente en préstamos por 50.000 millones de dólares- para paliar la abrupta depreciación del peso y bajar el déficit, que implicará estrictas metas fiscales y de inflación.
Al tiempo que la moneda nacional se ha depreciado en dos meses ante el dólar casi un 30 %, el Índice de Precios al Consumidor acumula ya un incremento del 9,6 % en lo que va de año, influido principalmente por los fuertes aumentos dictados por el Gobierno en las tarifas de los servicios públicos como el gas y la electricidad.
"Esperamos en los meses que vienen que la situación se agrave, porque los problemas que estaban antes de cerrar el acuerdo con el FMI y sancionar el tarifazo era el problema de que el poder adquisitivo cada vez está más erosionado", afirmó Carlos Acuña, otro de los integrantes del triunvirato de la central.
