El presidente independentista catalán, Quim Torra, nombró ayer como miembros de su gobierno a dos políticos presos y a otros dos huidos de la justicia en un nuevo desafío al Gobierno español, que lo ha calificado de "provocación".
Los cuatro formaban parte del anterior ejecutivo catalán presidido por Carles Puigdemont y la decisión de Torra es una clara muestra de continuismo con la política independentista de su antecesor.
El Gobierno español, en un comunicado, señala que estos nombramientos son una "provocación", desacreditan la voluntad de diálogo expresada ayer en una carta que Torra remitió al presidente Mariano Rajoy, en la que le solicitaba una entrevista, y demuestran que esa voluntad "no es sincera".
El Ejecutivo de Rajoy asegura además que "analizará la viabilidad del nuevo gobierno catalán anunciado, dadas las circunstancias personales de algunos de los designados".
Los cuatro consejeros nombrados ayer son Jordi Turull y Josep Rull, en prisión preventiva procesados por un presunto delito de rebelión y malversación de fondos por su participación en el proceso de independencia de Cataluña, y Antoni Comín y Lluis Puig, que se encuentran en Bélgica huidos de la justicia española.
