El fiscal especial Robert Mueller busca interrogar al presidente de EE.UU., Donald Trump, en el segundo año de su investigación sobre los supuestos lazos entre Rusia y su campaña para las elecciones de 2016, unas pesquisas que ya han desembocado en la imputación de 19 personas.
Ayer se cumplió un año de la designación de Mueller como fiscal especial, una figura reservada para aquellos casos en donde existe un conflicto de interés y es necesaria una independencia especial.
"Felicidades Estados Unidos, ya estamos en el segundo año de la mayor caza de brujas de la historia estadounidense... y todavía no hay conspiración ni obstrucción", dijo ayer en Twitter Trump, que desde el principio ha tratado de desacreditar la investigación y la considera parte de una estrategia de la oposición demócrata.
Uno de sus abogados, el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, anunció ayer que tratará de "desechar" la investigación con base en la idea de que el FBI infiltró en la campaña a un informante confidencial, una denuncia que Trump ha hecho en el pasado pero de la que no existen pruebas.
"Vamos a estudiar si podemos desafiar la legitimidad de la investigación al completo", afirmó hoy Giuliani en el programa matutino "Fox & Friends".
Mientras trata de boicotear la investigación, Giuliani está negociando con el fiscal especial los parámetros de un interrogatorio a Trump que, probablemente, estaría centrado en dos temas: si hubo coordinación con Rusia y si el presidente trató de obstruir la investigación.
Los abogados de Trump quieren que parte de la entrevista con Mueller sea por escrito para evitar que el mandatario cometa algún error en sus respuestas debido a su carácter explosivo.
Según medios locales, Mueller quiere preguntar a Trump sobre su interacción con Michael Flynn, que fue su asesor de Seguridad Nacional durante solo 24 días, y James Comey, que lideraba la investigación sobre la trama rusa como director del FBI y cuyo despido provocó la designación de un fiscal especial.
