La hondureña Mary Elizabeth Flores y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa defendieron ayer en la ONU sus respectivas candidaturas a presidir la Asamblea General de la organización, una competición que ha provocado un choque diplomático entre Quito y Tegucigalpa y que divide a Latinoamérica.
Tanto Flores, actual embajadora de Honduras ante Naciones Unidas, como Espinosa, canciller de Ecuador, se sometieron durante más de dos horas al examen de los Estados miembros de cara a las elecciones que tendrán lugar el 5 de junio.
La presidencia de la Asamblea General corresponde cada año, por turno, a una región determinada y en esta ocasión recae -a partir del próximo septiembre- en América Latina y el Caribe.
