Cerca de 12.000 militares se encuentran desplegados en la región colombiana del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, cuyos habitantes están sitiados por la guerra declarada entre las guerrillas del ELN y el EPL por el control de las rutas del narcotráfico, informó ayer el vicepresidente Óscar Naranjo.
"Hay un despliegue militar de cerca de 12.000 efectivos en la región, así como medidas concretas como un corredor humanitario, caravanas de seguridad al transporte y las áreas urbanas de los municipios cuentan con presencia policial y militar", detalló a periodistas Naranjo, general retirado de la Policía, tras llegar a Ocaña, la principal ciudad de la zona, para supervisar la situación.
En opinión de Naranjo, con esta presencia confía en que se "rescate la confianza de los ciudadanos" al lanzar una "señal inequívoca de que no se va a permitir que los delincuentes mortifiquen y victimicen a los habitantes".
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), considerado por el Gobierno como una banda criminal, iniciaron hace más de un mes los combates en el selvático Catatumbo, que forma parte del departamento de Norte de Santander.
Los enfrentamientos entre el ELN y el EPL han provocado, según señaló el viernes 20 la oficina de la ONU en Colombia, el desplazamiento de 2.819 personas y que otras 144.000 sufren "graves restricciones de acceso a servicios, bienes básicos y limitaciones a la movilidad".
El problema se agravó por el "paro armado" decretado el 15 de abril por el EPL, con el que restringieron mediante amenazas el desplazamiento de vehículos por carreteras, la movilidad de las personas y el comercio.
