EREVÁN. La oposición armenia le ganó ayer el pulso al primer ministro y hombre fuerte del país, Serge Sargsián, que dimitió tras diez días de multitudinarias protestas antigubernamentales.
"Cumplo con sus demandas. Le deseo la paz a nuestro país", declaró Sargsián en un breve comunicado al anunciar su renuncia después de menos de una semana en el cargo, tras lo que le secundó el Gobierno en pleno.
