NEUMÜNSTER. El ex presidente catalán, Carles Puigdemont, cumplió ayer su tercer día en una cárcel alemana, a la espera de que la justicia de ese país decida sobre su extradición a España, consciente de que su detención va a prolongarse.
Su jornada en la prisión de Neumünster, en donde permanece mientras se estudia la euroorden que lo reclama por rebelión y malversación de fondos públicos, estuvo jalonada por la visita de un eurodiputado.
