El director general de Naciones Unidas en Ginebra (Unog), Michael Møller, aceptó ayer que la ONU no supo implementar un mecanismo efectivo de rendición de cuentas dentro del organismo y que víctimas de acoso sexual perdieron confianza.
"La tolerancia cero sigue siendo la política en vigor. Sin embargo, como otras políticas, es difícil de implementar", afirmó Møller. "Tenemos una organización en la que la palabra rendición de cuentas a veces desaparece del vocabulario, y es algo que el secretario general (de la ONU, António Guterres) está intentando cambiar", dijo el director general, que afirmó que le apoyaba al "mil por ciento".
Møller informó que solo tres empleadas de la Unog presentaron denuncias de acoso sexual en el último lustro.
