La ONG Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció ayer que al menos 300 presos de la cárcel El Rodeo II, ubicada a las afueras de Caracas, se intoxicaron tras consumir carne descompuesta, una aseveración que negaron a Efe fuentes del Ministerio de Servicios Penitenciarios.
El OVP aseguró en un comunicado difundido ayer martes que la ingesta de carne podrida hizo que más de 300 reclusos "sufrieran vómitos, diarreas, náuseas, entre otros malestares".
"La carne se descompuso porque no tienen los equipos adecuados para la refrigeración de los alimentos" y los presos "consumieron la carne porque tenían muchos días sin probar bocado y además la cocinaron con muchos condimentos y salsas para disfrazar el sabor a podrido", según la nota.
