SEÚL. El optimismo y la cautela imperaron ayer tras el anuncio norcoreano de que dialogará sobre su desnuclearización, un paso muy importante que, sin embargo, no hace olvidar los malos antecedentes del régimen a la hora de negociar.
El presidente surcoreano, Moon Jae-in, trató de no mostrarse ayer muy optimista al reunirse con representantes de la oposición con el fin de tratar el anuncio de que Pionyang se ha ofrecido a hablar con Washington para negociar.
