COLOMBO. El Gobierno de Sri Lanka declaró ayer el estado de emergencia después de que en los últimos dos días se produjeran varios enfrentamientos entre musulmanes y cingaleses budistas en el centro del país con el resultado de dos muertos y decenas de detenidos.
En medio de una oleada de violencia, el presidente, Maithripala Sirisena, afirmó que "la Policía, el Ejército y los oficiales del Gobierno han sido instruidos a que tomen acciones para garantizar la seguridad.
