MADRID. Un juez dictó ayer orden de detención en España de la independentista radical catalana Anna Gabriel, pero no reclamó su arresto y entrega -como pedía la Fiscalía- a las autoridades de Suiza, país adonde huyó hace unos días para eludir la acción de la justicia española.
Gabriel no puede ser extraditada a España aún cuando el delito del que es acusada, el de rebelión, existiera en el Código Penal suizo.
