El Gobierno ecuatoriano confirmó ayer que concedió la naturalización a Julián Assange y aseguró que se mantiene en la búsqueda de vías para solucionar la situación del australiano, una vez que el Reino Unido ha declinado acreditarlo como agente diplomático en la legación del país andino en Londres.
ANILLO DE PROTECCIÓN
La canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, confirmó ayer que el fundador de WiKiLeaks solicitó la naturalización a la Cancillería el 16 de septiembre y que se la concedieron el 12 de diciembre de 2017.
La medida –dijo– otorga "un anillo más de protección al asilado" y subrayó que "no altera, de ningún modo, más bien fortalece, su condición de persona internacionalmente protegida".
El periodista australiano, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio de 2012, y a quien Ecuador otorgó en agosto de ese año el asilo, era requerido desde 2010 por las autoridades suecas en relación con las acusaciones, que él niega, de dos mujeres por supuesto abuso sexual.
No obstante, Suecia finalmente archivó la causa en mayo de 2017 al no poder avanzar en la investigación.
Pese a ello, Assange cree que si abandona la Embajada podría ser detenido por las autoridades británicas y ser deportado a Estados Unidos, donde teme ser juzgado por la divulgación que hizo WikiLeaks de información confidencial del Gobierno estadounidense.
