Algunos de los más de 40 excarcelados por el Gobierno del presidente Nicolás Maduro durante la víspera y el día de Navidad se quedaron ayer en ascuas y a la espera de conocer las condiciones de su libertad, luego de encontrar cerrados los tribunales que llevan sus causas.
Una de las liberadas el sábado 23 que no encontró al juez fue la hispano-venezolana Andrea González, que llevaba dos años y cuatro meses detenida junto a su amiga Betty Grossi acusada de querer matar a la hija del dirigente chavista Diosdado Cabello.
González y Grossi acudieron al Palacio de Justicia de Caracas acompañadas por su abogado, Joel García.
Según confirmó García a EFE, sus clientes no han recibido ninguna novedad, y "los tribunales no van a despachar hasta el 8 de enero".
