A tres semanas de la visita del Papa Francisco a la Araucanía chilena, la presidenta saliente Michelle Bachelet negó que La Moneda haya dispuesto restricciones al líder católico referidas a la demanda marítima boliviana, tal como se conoció a principios de noviembre.
“Como es obvio, en una visita de carácter pastoral el Papa tiene la libertad de expresar lo que estime que es bueno para el pueblo católico”, aseveró Bachelet consultada por Télam sobre una eventual preocupación de que Francisco se refiera a la controversia marítima que sostiene su país con Bolivia durante su visita a Chile entre el 15 y el 18 de enero.
El embajador de ese país en el Vaticano, Mariano Fernández, había pedido al Santo Padre no referirse al asunto hasta que la Corte Internacional De Justicia (CIJ) emita su fallo.
La demanda boliviana inscrita en ese tribunal en 2013 exige que se obligue a Chile a cumplir con los compromisos hechos a lo largo de la historia de negociar una salida al Pacífico, que arrebató tras una invasión y posterior guerra en 1879.
“El gobierno de Chile pide a toda persona que se abstenga de opinar hasta que se pronuncie el tribunal de La Haya (un fallo que se prevé para finales del 2018)", manifestó el también exministro de Relaciones Exteriores en ese entonces.
El Sumo Pontífice ya se mostró a favor del diálogo entre ambos países para dar fin a la controversia durante su visita a Bolivia en 2015.
Justamente esa postura causa preocupación en esferas políticas chilenas que ya cerraron filas al advertir sobre esa afinidad, aunque luego matizaron que es “libre” de opinar sobre lo que considere “conveniente”. A La Paz, la primera posición le pareció “desatinada”.
La semana pasada en una conferencia de prensa, el presidente Evo Morales se refirió a la cita que sostuvo con Francisco en Roma el 15 de diciembre y afirmó: “(Francisco) sabe de la injusticia que hubo en el pasado, con Chile”.
