La tensión disminuye aparentemente tras varias jornadas de protestas palestinas en Cisjordania y Gaza y de altercados en Jerusalén Este, en contra de la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reconocer la Ciudad Santa como capital de Israel.
Desde el miércoles 6, momento en el que Trump saludó a Jerusalén como capital de Israel y anunció el traslado de la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv, el partido Al Fatah, que gobierna la Autoridad Nacional Palestina, y Hamás, que lo hace en Gaza, animaron a los palestinos a salir a la calle en señal de protesta; sin embargo solo unos pocos miles respondieron.
"Aunque no hay que olvidar que estamos en Oriente Medio y cualquier cosa puede cambiar la situación presente en tan solo un instante", según dijo a EFE el profesor Yosi Shain, director del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv.
"La tendencia no parece ser la de una escalada total; más bien parece que lo que está pasando es que (los palestinos) están descargando su frustración por algún motivo, cuando el discurso de Trump en realidad no va a cambiar su situación actual", añadió Shain.
"En estos momentos lo único que me atrevo a decir con rotundidad es que las palabras de Trump han supuesto un éxito diplomático de primera categoría para Israel", aseguró a Efe Jamal Amal, experto en teoría política de la Universidad de Tel Aviv.
