Uhuru Kenyatta fue investido ayer presidente de Kenia entre promesas de unidad, mientras buena parte del país, comandada por la oposición, se niega a reconocerlo como jefe de Estado legítimo y se prepara para proclamar a su líder, Raila Odinga, como mandatario. Kenyatta, que cumplirá así su segunda y última legislatura al frente de Kenia (gobernará hasta 2022), habló repetidamente de unidad en su discurso, en el que se comprometió a trabajar con los líderes políticos del país.
