El delicado enfrentamiento diplomático entre Chile y Bolivia debido al centenario pedido de este último por una salida al mar, va a ser un tema tabú para el papa Francisco durante su visita a Chile en enero.
"El gobierno de Chile pide a toda persona que se abstenga de opinar hasta que se pronuncie el tribunal de La Haya, un fallo que saldrá a finales del 2018", manifestó ayer en una rueda de prensa el embajador de Chile ante la Santa Sede, Mariano Fernández, exministro de Relaciones Exteriores.
"Eso lo pedimos no solo al Papa sino a toda persona, a los amigos, a la opinión pública, que no se pronuncien hasta el fallo, que cumpliremos rigurosamente, sea cual sea", agregó el veterano diplomático, que estuvo a cargo por diez años del diálogo con Bolivia.
"La Santa Sede comprende perfectamente eso y no se ha pronunciado sobre ese tema desde la intervención del Papa en Bolivia", reconoció.
El exministro de Relaciones Exteriores emitió estas declaraciones dos meses antes de que el Sumo Pontífice visite Chile, actividad programada del 15 al 18 de enero. Añadió que este pedido es comprendido por la Santa Sede.
Sin embargo, estas afirmaciones es visto por el presidente Evo Morales como un intento para “frenar" el creciente respaldo a la causa marítima que se encuentra radicada en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
“Por miedo el Gobierno chileno pide a hno. Papa Francisco que no hable de demanda #MarParaBolivia. Pero la verdad es imparable como el mar”, escribió en un primer mensaje Morales.
“Oligarquía chilena hace aguas, quiere callar a Papa para frenar apoyo creciente a #MarParaBolivia. Pero la verdad es tan inmensa como el mar”, añadio el mandatario boliviano.
Según el embajador chileno, cualquier tipo de declaraciones sobre el diferendo “puede distorsionarse”, tal como ocurrió, desde su perspectiva, cuando el Papa Francisco se refirió sobre este tema en territorio boliviano.
Durante su viaje a Bolivia en 2015, el Papa Francisco consideró que "el diálogo es indispensable" entre los dos países y abogó por soluciones "compartidas, razonables, equitativas y duraderas" tras reconocer que el anhelo de Bolivia es justo.
Palabras que no sentaron bien en algunos sectores de Chile al considerar que el diálogo concluyó en el momento en el que el tema pasó a los jueces de La Haya.
