Arabia Saudí llevó ayer a cabo una inédita campaña de detenciones de decenas de príncipes, políticos en puestos claves y grandes empresarios en una purga que, según el reino, responde a una operación contra la corrupción.
Los arrestos fueron practicados por orden de un comité cuya creación fue anunciada en la noche del sábado y al frente del que se ha puesto el príncipe heredero Mohamed bin Salman, de 32 años y que desde que fue elegido como sucesor al trono, en junio de 2017, ha acaparado cada vez más esferas de poder.
En la lista de detenidos, que ha sido filtrada por medios cercanos a la corona, pero no ha sido divulgada oficialmente, aparecen figuras importantes del Gobierno y personalidades de la vida económica del país.
Según el diario Sabq, en total han sido arrestados once príncipes y 38 políticos, de ellos cuatro ministros.
