El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, anunció ayer que no convocará elecciones anticipadas y dejó en manos del Parlamento autonómico la potestad de hacer una declaración unilateral de independencia. Mientras el Gobierno nacional insiste en asumir competencias de Cataluña.
La actitud del Gobierno español, que propuso intervenir la autonomía, no justifica la convocatoria de unos comicios regionales, dijo Puigdemont una hora antes de la celebración de un pleno en el Parlamento catalán para analizar la situación política.
Puigdemont explicó que ayer había "considerado la posibilidad de convocar elecciones", en un intento de "agotar todas las vías para encontrar una solución dialogada y pactada", siempre y cuando "se diesen unas garantías que permitiesen celebrarlas con normalidad".
"No hay ninguna de estas garantías que justifiquen hoy la convocatoria de elecciones al Parlamento", dijo el líder catalán en alusión a que el Gobierno español mantiene su plan de aplicar el artículo 155 de la Constitución para asumir competencias regionales y devolver Cataluña a la legalidad.
"Es una aplicación fuera de la ley, abusiva e injusta, que busca erradicar no solo el soberanismo sino toda la tradición del catalanismo que nos ha llevado hasta aquí", dijo.
"No acepto estas medidas, por injustas". "(Ahora) corresponde al Parlamento (regional) proceder con lo que la mayoría parlamentaria determine en relación a las consecuencias de la aplicación" del artículo 155 "contra Cataluña".
La coalición que respalda a Puigdemont, Junts pel Sí, le trasladó ayer su apuesta por adoptar una postura "clara" y "unitaria" para aprobar una declaración de independencia en el pleno celebrado en Barcelona y que podría concluir hoy viernes.
Los catalanes amagaron ayer con que hoy 27 podría producirse una declaración unilateral de independencia tras una jornada en la que sus líderes protagonizaron escenarios cambiantes y propiciaron la incertidumbre por sus mensajes.
