Al menos, 50 personas murieron ayer en un ataque perpetrado por miembros de la milicia cristiana Antibalaka en la localidad de Pombolo, en el sur de la República Centroafricana, informó la misión de Naciones Unidas en el país, la Minusca.
Unos 40 de los fallecidos son civiles, entre ellos el alcalde del pueblo y sus hijos, mientras que el resto pertenece al grupo rebelde Unión por la Paz en la República Centroafricana (UPC, en sus siglas en francés), según medios locales.
Estas fuentes precisan que el ataque se llevó a cabo en la madrugada, cuando las víctimas dormían. Tras violentos enfrentamientos, las fuerzas locales expulsaron a los Antibalaka, que habrían perdido a "decenas de sus hombres", dijo a EFE Aboubakar Aboubakar, residente de Pombolo.
La Minusca condenó el ataque y desplegó un contingente de cascos azules en la zona.
Pombolo se sitúa en la provincia del Bajo Kotto, a escasos 15 kilómetros de Kembé, donde el viernes 13, un grupo de militantes Antibalaka asesinó a 25 personas mientras rezaban en la mezquita, entre ellos su imán y cinco militantes de la UPC.
El país vive un complicado proceso de transición desde que en 2013 los exrebeldes Séléka derrocaron al presidente François Bozizé, desatando una ola de violencia sectaria entre musulmanes y cristianos que ha causado miles de muertos y ha obligado a cerca de un millón de personas a abandonar sus hogares.
ONU
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, viajará a República Centroafricana la próxima semana para llamar la atención del mundo sobre esta "crisis olvidada" y su alto costo en número de trabajadores humanitarios y cascos azules.
"República Centroafricana está muy lejos de llamar la atención de la comunidad internacional", dijo Guterres a la AFP y Radio Francia Internacional en una entrevista concedida el miércoles 18. "El nivel de sufrimiento de la gente, pero también el trauma de los trabajadores humanitarios y los cascos azules merece nuestra solidaridad y estricta atención", dijo.
