El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, firmó ayer un decreto mediante el cual las Fuerzas Armadas y de Policía iniciarán a las cero horas del domingo 1 de octubre un alto al fuego con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
"El cese al fuego de hostilidades y bilateral quiere decir que el ELN tiene que dejar de secuestrar, de reclutar menores, de sembrar minas, de atacar a nuestra infraestructura y, por supuesto, cesar toda acción ofensiva contra nuestras Fuerzas Armadas y de Policía", dijo Santos tras firmar el decreto.
"Ojalá este cese al fuego y de hostilidades temporal que termina el 9 de enero, pueda ser renovado y sea el primer paso para lograr la paz con este grupo guerrillero", confió Santos.
El 4 de septiembre, cuando el Gobierno y el ELN anunciaron en Quito, sede de los diálogos de paz, el acuerdo para el alto al fuego bilateral, Santos dijo que estaría vigente hasta el 12 de enero de 2018, pero ayer precisó que será hasta el 9 de ese mes. El jefe de Estado explicó que esta medida regirá "a partir de las cero horas del domingo 1 de octubre" y que es el primero de su tipo que suscribe el ELN en su historia.
"Este cese al fuego y de hostilidades se hace con un propósito humanitario, para proteger a la población civil, para defender sus derechos y libertades", agregó el gobernante.
Aclaró que pese a que se firmó ese alto al fuego las Fuerzas Armadas y la Policía seguirán cumpliendo con sus deberes constitucionales en todo el territorio nacional. "Están obligados a seguir defendiendo a los ciudadanos en su vida, honra y bienes y actuarán contra todo tipo de delitos, cualquiera que sea su autor o su causa", dijo.
Santos detalló que se conformó un Mecanismo de Veeduría y Verificación (MV&V) con la participación del Gobierno nacional, la fuerza pública, el ELN, las Naciones Unidas y la Iglesia Católica que "tendrá como función prevenir e informar sobre los incidentes que pongan en riesgo el acuerdo". Según Santos, Naciones Unidas desplegará observadores en 33 municipios del país, los más afectados por la presencia del ELN, en tanto la Iglesia Católica acompañará al mecanismo desde 20 diócesis. Igualmente aprovechó la oportunidad para agradecer a la ONU y a la Iglesia Católica "por su valiosa contribución en este mecanismo de paz".
