Al menos, 118 personas, entre efectivos gubernamentales sirios y combatientes del grupo Estado Islámico (EI), han muerto desde ayer durante un contraataque de los yihadistas contra zonas bajo el control de las autoridades en el este del país.
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos precisó que 73 de los fallecidos eran integrantes de las tropas leales al presidente sirio, Bachar al Asad, de los que 34 eran extranjeros, diez de ellos milicianos del grupo chií libanés Hizbulá; mientras que los radicales han sufrido 45 bajas.
El grupo radical lanzó ayer un contraataque contra posiciones de sus adversarios en una área que se extiende desde el desierto del oeste de la provincia nororiental de Deir al Zur hasta las inmediaciones de Al Sujna, en la vecina región de Homs. La situación actual es confusa, ya que hay informaciones contradictorias.
Según el Observatorio, los choques todavía siguieron después de que el EI conquistó ayer la población de Al Shula, en el oeste de Deir al Zur, y cortara la carretera que une esta provincia con Damasco.
La fuente subrayó que las fuerzas gubernamentales recuperaron ayer viernes el dominio de algunos puntos que habían perdido en las inmediaciones de Al Sujna.
Sin embargo, la agencia de noticias oficial siria, SANA, aseguró que el ejército nacional repelió ayer un ataque del EI en la carretera que une la ciudades de Deir al Zur y Palmira, que conduce a Damasco.
De acuerdo con la versión de la agencia, los extremistas asaltaron en las últimas horas varios puestos militares encargados de proteger dicha carretera, pero unidades castrenses con el respaldo de la aviación hicieron frente a este ataque e infligieron pérdidas en las filas de los extremistas.
Las fuerzas armadas se afanan ahora en limpiar de "remanentes de los terroristas" el área y están tratando de asegurar la carretera para que pueda reanudarse la circulación por ella, informó SANA.
